7.04.2017

Uno de los digitales más bestiales del planeta, el Nixon BASE SS, en profundidad


Cuando Nixon presentó hace pocos meses su BASE SS, sentó un precedente largo tiempo esperado por los amantes de los digitales: el ver de nuevo un reloj digital con robusta caja de metal, con un buen módulo, y a un precio asequible. Todo eso lo reunía el Nixon BASE SS, hasta tal punto de convertirse casi nada más aparecer en protagonista de un tipo de producto al que las firmas relojeras le habían dado la espalda, la de los relojes old-school de metal. Y es que desde aquellos Marlin de los ochenta, pocos fabricantes habían tenido el acierto de relanzar ese tipo de reloj. Y sin embargo el clamor de muchos usuarios, especialmente de los incondicionales de los digitales, era constante.

Es cierto que Casio había sido de las pocas marcas relojeras en fabricar algo así, por allá los noventa con sus DB-101, o poco después de siglo con el EFD-1000 de Edifice, pero todos ellos de old-school tenían poco, ya que ni sus asas eran estándar ni, en el caso de los EFD-1000, podían presumir de un gran módulo, sobre todo con su pila, muy limitada en cuanto a autonomía y su display, caótico, demasiado caótico para ser un invertido.




Si algo diferencia a Nixon por encima del resto de marcas es en lanzar modelos con gran acierto los cuales, según el público al que vayan dirigidos, ofrecen una estupenda practicidad, utilidad, y diseños muy acertados. Ya lo vimos con ocasión de su smartwatch, el Nixon Mission, el cual reúne lo mejor del diseño outdoor (incluyendo biseles intercambiables por el propio usuario), opciones de personalización sin igual, y una interfaz útil y fácil de operar, gracias a su gran display.

Pero centrándonos en el Nixon BASE SS, en este reloj encontramos detalles que entusiasmarán a todos los amantes de la relojería procedentes de los ochenta, de aquellos genuinos digitales que marcaron su estilo y tipo de diseño para siempre, pasando de las tan anodinas (y tan vistas) cajas redondas, a estas rectangulares en cuyo espacio el display digital podía aprovecharse mejor. Como puedes ver, esto es así también en el BASE SS, porque su tipo de display es eminentemente old-school, muy clásico, imperecedero e inmediatamente reconocible en un reloj de este tipo. Es decir: un display eminentemente hecho y pensado para un digital.


Como aquellos primeros digitales, el BASE SS se aprovecha también de una caja con un diseño de asas estándar. Es meritorio y de agradecer el que Nixon lo haya hecho así, ya estamos muy cansados de que los fabricantes abusen tanto en los digitales de cajas cerradas o con asas específicas en donde solo puedes poner la correa o armis del propio fabricante, esclavizándonos sin remedio a tener que depender de ese fabricante para siempre y, en el momento en que sustituyan el modelo, en no encontrar ya recambios para ese reloj. Con el Nixon BASE SS eso no ocurre -o no tiene por qué ocurrir- ya que sus asas admiten cualquier tipo de correa o armis, incluso de piel, siempre y cuando tengan un diámetro suficiente para sus pasadores, que son atornillados. En este sentido el BASE SS nos recuerda mucho a aquellos antiguos Elektronika de la Unión Soviética, que se comercializaban sin armis y con asas estándar, para que el comprador pudiera ponerle la correa que se le apeteciera.

Entre otras sugerencias, me estoy imaginando la versión en negro del metálico BASE SS, con una correa de cuero negra, o la cobriza, con correa marrón. En definitiva: las posibilidades son numerosas, y esa facilidad de personalización es algo que no solemos poder disfrutar los amantes de los digitales, por lo que hay que agradecerle enormemente a Nixon que en uno de los pocos digitales puros de metal macizo sí lo ofrecieran.


Si el diseño de caja y asas es otro de los aciertos, no lo es menos el tener un cristal mineral. ¡Por fin todo un cristal mineral en un digital old-school! Hacía lustros que no gozábamos de algo así. De hecho, hasta ahora si querías llevar un digital con cristal mineral de este tipo casi la única opción era el G-Shock GW-5000, claro que por él tenías que desembolsar casi 400 € y, encima, no podías disfrutar de unas asas estándar.

El cristal plano del BASE SS es, simplemente, fantástico, dejar ver estupendamente el display, protege las leyendas del interior del reloj y levanta lo justo del perfil superior de la caja. Junto con el cristal mineral, y la propia caja de metal, es obvio concluir que el Nixon BASE SS es un reloj pesado, y lo es, pero no incómodo (pasa por muy poco de los 113 gr.) y es muy llevadero.


Quizá el único punto flojo de toda su construcción sean los pulsadores de resina, no se explica muy bien cómo en Nixon no han puesto unos pulsadores de metal, seguramente tiene su razón de ser, pero no acabo de entenderla. Pudiera ser que para hacer mas robusto el módulo y que los contactos metálicos del mismo no se dañen con el tiempo, para aislarlo mejor, o simplemente para incrementar su resistencia al agua (la resina soporta mejor la dilatación y en una caja de metal hay que tener cuidado con las juntas de los botones). Habida cuenta de que Nixon es experto en relojes de surf que tienen que estar en contacto durante mucho tiempo con la corrosiva agua del mar, puede que si han optado por esa solución todo eso haya tenido algo que ver.

En cualquier caso, si bien los pulsadores son plásticos, el interior es de metal, y la zona que hace contacto con el módulo también lo es, por lo que al pulsarlos no tenemos que tener miedo de que, con el tiempo, la resina se acabe desgastando, que sería uno de los inconvenientes de utilizar pulsadores de policarbonato. De este modo, tenemos la ventaja de la resina en los pulsadores del exterior, y del metal en el interior.


Otra de las bondades del Nixon BASE SS es, sin lugar a dudas, su estupendo display. Me encantan los dot-matrix como el culmen de la relojería digital (y de la relojería, en general, a nivel personal) de manera que disponer de un reloj que, todo él, íntegramente, sea dot-matrix qué os puedo contar... Soberbio. De dot-matrix se hacían antes los display de los teléfonos móviles, e incluso videojuegos, de manera que su polivalencia está fuera de toda duda. La gran ventaja -entre otras muchas- es que con una dot-matrix puedes visualizar en pantalla lo que te apetezca (dependiendo de la trama de matriz, claro), con un controlador simple y eficiente como el de los segmentos, sin tener que recurrir a complicado software de sistema operativo. Además, es robusto, estable, y de lectura fácil e intuitiva, en resumen: lo más adecuado y acertado para un reloj digital.

Nixon, sin embargo, a elegido la opción de invertirle su display, aunque como conocedores del mundo del surf (donde la mayoría son invertidos para darles espectacularidad..., algunos dicen que bajo el agua o en mojado se ven mejor) han tenido la precaución de hacer muy grandes sus dígitos. De hecho sus números principales se conforman con nada menos que dos puntos de anchura de la red de matrices, dando como resultado uno de los display digitales con los dígitos más grandes que existen. Eso facilita mucho su visualización.


No obstante, y puestos a ser expeditos, y a diferencia de otros invertidos, el BASE SS se presta a ser desinvertido, porque todo su display carece de adornos, líneas o gráficos que pudiéramos perder al cambiarle el filtro polarizador. Otro gran acierto de Nixon en este BASE SS.

El listado de sus funciones, sin ser demasiado generoso, es más que suficiente para el uso diario. Destacar -y agradecerle sobremanera a Nixon el que se lo haya puesto- la posibilidad de silenciar sus pulsadores, mediante un acceso directo con la pulsación de un botón, en donde podemos activar o desactivar el sonido de manera rápida e inmediata.


Por supuesto, también incorpora iluminación, de tipo electroluminiscente, y calendario -automático desde el año 2016, y hasta el año 2099- con día de mes de tres letras. Un cronógrafo que supera las 12 horas, un temporizador con un máximo de 60 minutos (y tiempos pre-programados o personalizados, a elegir), y señal horaria, completan las funciones de un reloj digital que monta una pila CR2016, que debería ser capaz de alimentarle sin problemas (y si no abusamos de la iluminación) por al menos tres años.

Por poco más de cien euros que cuesta el Nixon BASE SS es un digital con un precio enormemente competitivo, habida cuenta de que conseguiremos un reloj de los pocos con caja maciza de metal, y encima ya viene montado con armis (de láminas dobladas, y si elegimos la versión con recubrimiento, éste también alcanza su interior).


Con este reloj Nixon no solo ha conseguido un producto redondo, uno de los mejores digitales de todo su catálogo sino que, además, ha logrado uno de los mejores digitales de la actualidad (y de estos últimos años, lo sabéis bien). Un reloj diferenciador, con muy pocos rivales y que, además, incorpora fenomenales y prácticas funciones.

Si buscabas un digital "como los de antes", para no complicarte la vida y para vestir a diario y usar en todo tipo de entornos, aquí lo tienes. El enorme éxito que está teniendo, y la gran acogida (nos lo han confirmado desde la propia Nixon) es un buen indicativo de lo que durante tanto tiempo la gente esperaba algo así. Y si todo eso no es suficiente, en Nixon además han tenido el acierto de ofrecerlo en variados acabados, todos ellos metálicos: dorados, cobrizos, metal desnudo, envejecidos, negros... Seguro que entre alguno de ellos podrás hallar tu variante preferida, con la que poder volver, por fin, a disfrutar a tope de un digital "como los de antes". Como los genuinos de siempre.



| Redacción: RevistaRelojes.com / RevistaRelojes.blogspot.com

1 comentario:

  1. Es un reloj muy atractivo, lástima que siga la moda del display invertido, porque no cuesta mucho hacer una variante con display normal para poder tener una mejor visión de los digitos. Casio podría hacer algo similar, pero podria hacerla tough solar y sería algo excelente.

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