3.05.2017

El Rolex Submariner por encima del Submariner


Probablemente ya sepas de sobra que el Rolex Submariner no es solo uno de los relojes de lujo más deseados de todo el planeta, sino que es, además, uno de los que más se puede amortizar si lo quieres como inversión. De eso ya hemos hablado en otras ocasiones y, además, puede que estés cansado de oírlo (e incluso puede que ni te guste el Submariner y no entiendas por qué esa adicción a él).

Puede que, sin embargo, te guste el Rolex Submariner, pero sea ya tan conocido y famoso que, como ocurre con algunos alimentos, un poco gusta, pero mucho harta y uno acaba un poco empachado.




Y es ahí donde puede satisfacernos plenamente el Rolex Sea-Dweller, el "hermano gemelo" del Submariner, pero sin ser Submariner. El Submariner abrió un antes y un después por ser el primer reloj de su clase en soportar una inmersión a 100 metros (sí, el Submariner comenzó ofreciendo una resistencia de lo que hoy nos parece "sólo" 100 metros, pero que en aquel tiempo -estamos hablando de la década de los cincuenta-, que algún reloj soportase algo el agua, ya era todo un logro).

Catorce años después del Submariner, Rolex lanzó su Sea-Dweller, en realidad fue un intento de mejora del Submariner, quizá por ello su nombre no sería Sea-Dweller 4000 hasta el año 1978, indicando lo que era capaz de soportar: 4000 pies (1.220 metros de inmersión), todo un "superlative", como se lee en su caja. Detalles que ofrecía el Sea-Dweller era un válvula de escape de helio patentada, y una extensión del brazalete en 26 mm, para que pudiera ser llevado sobre el traje de buceo.


Además, mientras el Submariner poseía la característica "lupa" ("lente de cíclope") para ver el número del día, el Sea-Dweller carece de él. Una de las razones -aseguran- es que su cristal de zafiro es tan delgado que la incorporación de esta lupa causaría distorsiones en el display. La otra teoría -también válida- es que si se le somete al Sea a las enormes profundidades que es capaz de soportar, la diferencia de presión por el variable grosor haría que el cristal se dañase a sí mismo.

Aunque ambos modelos comparten caja de 40mm, por cuestiones de robustez el Sea-Dweller es más grueso, por lo que es también más incómodo de llevar y usar a diario. No se quedan ahí las diferencias, como dijimos al principio, otra de ellas es el precio. El Rolex Submariner con fechador tiene un precio de alrededor de 11.440 $, mientras que el Sea-Dweller 4000 parte de unos 14.000 $. Puede que el precio, tamaño y la falta de lupa eche para atrás a algunos, pero si lo que quieres es un Rolex como el Submariner, que esté por encima y que no esté tampoco tan visto, entonces el Sea-Dweller es uno de los mejores candidatos. Probablemente nunca vayas a necesitar someterlo a los 4000 pies de profundidad, pero llevar un reloj que puedes presumir de ser capaz de soportar lo que casi nadie soporta, eso también entra dentro de su atractivo.





















| Redacción: RevistaRelojes.com / RevistaRelojes.blogspot.com