5.14.2018

Baselworld en la encrucijada


El mensaje de Sylvie Ritter, la directora de la feria suiza de Baselworld, al inaugurar la exposición, era bastante clarificador: "hemos reducido marcas, para mejor". Hacía referencia a uno de los aspectos que más se han estado discutiendo estas últimas semanas, que no es otro que la pérdida de popularidad de esta feria de relojería que, así y todo, sigue siendo la más importante -o una de ellas- del mundo.

A diferencia de otros años, las calles de Basilea no amanecieron llenas de referencias a la feria con banderolas con las marcas (y modelos) que en ella se presentaban, como ocurría otros años, aunque obviamente al tratarse de uno de los eventos más importantes que tiene la ciudad helvética durante el año, sí habían colocado referencias y enseñas mencionándola.




Baselworld, cuya denominación no es muy antigua (empezó a denominarse así hará unos 30 años), tuvo sus inicios en 1917, cuando se realizó una feria de muestras de productos suizos, principalmente lácteos y agrícolas. Junto a ellos se exponían algunos productos de artesanía local, habiendo un rincón para relojes, que serían los que, poco a poco, monopolizarían la feria. En la década de los 70, con la llegada de los digitales, las marcas de relojería mecánica fueron desapareciendo a centenares, y Baselworld sufrió una de las más graves crisis de toda su historia. De manera que decidieron potenciar este evento admitiendo a marcas de moda y diseño, no solo artesanos y constructores y, sobre todo, joyería.

El espacio expositivo creció, y se contrató al prestigioso gabinete de arquitectos de Zurich, "De Meuron & Herzog", para rediseñar el edificio. Pero de un tiempo a esta parte las dudas se acrecientan más y más sobre Baselworld. Una de las razones que argumentan las marcas para dejar de apostar por Baselworld es que en la era de internet una feria para presentar novedades no tiene mucho sentido, puesto que todo se sabe y se difunde mucho antes (y más rápido) por internet. Ya lo vimos con Casio: mientras el fabricante japonés intentaba ocultar sus modelos GMW-B5000 para presentarlos como aparición estelar en Baselworld, nosotros difundimos meses antes de esa aparición los modelos. Desde Casio nos pidieron entonces que borrásemos toda referencia a ellos, pero eso es algo imposible en el mundo de hoy, donde tantos sitios y desde tantas partes difunden y repiten (y se hacen eco) el contenido: mientras nosotros le hacíamos caso y borrábamos esos artículos, foros de internet de todas partes (rusos, norteamericanos, españoles...), difundían sin cortapisas la información adelantada -y filtrada- por ZonaCasio.


No pasaron muchos días sin que ocurriera lo mismo con los Origin Gold, y la Serie D dentro del 35 Aniversario de G-Shock fue filtrada también por nosotros, mucho antes de su presentación en Baselworld y de su difusión a nivel mundial. Incluso con imágenes. Nuevo toque de atención de Casio, y nueva retirada de información, pero ya en otras partes habían cogido el testigo y la habían duplicado. Más aún: la propia Casio, en Europa, difundió antes de tiempo los GMW-B5000, incluso en sus páginas oficiales. Imposible, por tanto, ponerle puertas al campo en un mundo globalizado como el actual.

Así que muchas marcas se han ido de Baselworld, y ante la invitación de los suizos han respondido que gracias a Internet ese tipo de presentaciones se pueden hacer durante cualquier parte del año, y muchas prefieren invertir el dinero de Baselworld en eventos monomarca, donde ellos solos sean el centro de atención, cosa que les compensa más que diluirse y mezclarse entre el maremagnum de marcas y noticias que acontece en los primeros días de apertura de Baselworld. O dicho de otra manera: tú puedes estar todo el año invirtiendo en tu reloj, escondiéndolo, afinándolo, mejorándolo... Para presentarlo en Baselworld y luego encontrarte que los periodistas pasan de largo ante tu stand, obnubilados (y cegados) por tanta novedad y rivalidad de marcas. Compensa más, mucho más, hacer esos eventos únicamente para ese reloj. En Casio, y principalmente en G-Shock, lo han entendido muy bien, y de ahí todas las presentaciones en exclusiva que realizan de G-Shock. De hecho abren a la prensa -algunos medios privilegiados japoneses- su stand, para que sus novedades lleguen antes, y los periodistas las puedan tener antes, que el día de la apertura de puertas oficial.


Y es que los números no engañan: de contar con 1.500 firmas expositoras, este año se redujo a 650. Más de la mitad de las marcas que iban a Baselworld, han dejado de acudir. Algunos se han ido a la feria rival, el Salón de la Alta Relojería, que año a año está cobrando más protagonismo. La razón es que allí van las marcas a exponer sus productos más caros y elitistas (no entra "cualquiera", como en Baselworld), y mueve muchísimo dinero. Es donde están "los ricos", las firmas más lujosas del mundo.

Así las cosas, para esta edición los organizadores se han visto obligados a reducir el espacio de exposición a menos de un tercio, todo para no dar la sensación de que había "huecos" vacíos por todos lados, y no dar apariencia de abandono. O de huida, como se quiera ver. Los periodistas que han pasado por allí también se han quejado: menos atención, menos apoyo logístico... Pero también han ganado en algo: más espacio para alojarse.


Para el año que viene los organizadores están intentando salvar los muebles a toda prisa, porque se dice entre los sectores de la prensa especializada que ya no acudirán las marcas del grupo LVMH, entre las que se encuentra Breitling o TAG-Heuer. Otra pérdida importante más, de confirmarse.

Pero en ese tira y afloja su directora, la señora Ritter, recalcó que el Grupo Swatch les ha asegurado su presencia para el próximo año. Fieles parecen estar también los japoneses, cuyo protagonismo no deja de crecer. Pero para eso habrá que esperar al próximo 21 de marzo, que será el día en donde volverá a abrir sus puertas, hasta el 26 de ese mismo mes. Veremos si entre bambalinas los responsables de Baselworld consiguen que no se caiga ninguna firma importante más del calendario.














| Redacción: CODE Intermedia | codeintermedia.com