5.15.2018

El engrase en un reloj mecánico


Una de las cosas que más odio de los relojes mecánicos es su mantenimiento. Cada diez años hay que desarmar el reloj casi por completo, limpiar con cuidado, mimo y detalle sus minúsculas piezas y engranajes, y luego volverlas a montar, mientras que con una lupa se aplica una minúscula cantidad de aceite en unos puntos previamente fijados por el fabricante. Esto es muy importante, porque en este tipo de relojes la construcción está pensada y diseñada para que el aceite se reparta, por capilaridad, hacia ciertas partes del reloj, mientras que otras no (por ejemplo, si ponemos aceite en el sitio equivocado, podemos "estropear" el movimiento de ciertas partes móviles, hacer que resbalen, o que tengan dificultad para engranar o trabajar).

Tal vez muchos crean que esto es fácil, incluso hay quien directamente decide aceitar sin limpiar, sin retirar antes el aceite viejo, con lo cual ni aceitamos ni ayudamos en nada al reloj, básicamente lo que haríamos sería formar una especie de "mugre pastosa" que termina siendo un pegamento, haciendo que el calibre deje de ser fiable.




Lo mejor para que nos demos cuenta de todo esto es verlo con un ejemplo, en este caso con un calibre Certina de los años 60 bien confiable. No ha cambiado mucho la relojería desde entonces, aunque bien es cierto que ahora se consiguen calibres más asequibles, quizá peor construidos ("gracias" a la manufactura china) y más complejos. Pero mantenimiento sigue siendo, básicamente, el mismo. Además, conviene también recordar que no se utiliza un solo tipo de aceite, como vemos, el Certina usaba tres tipos distintos para diferentes puntos de aceitado, ni más ni menos.

Que nadie hace esto, aún a pesar de haber tanta moda de mecánicos, es algo que está patente viendo que los oficios de relojeros están desapareciendo, como las mismas joyerías, por cierto. Si todo el mundo que lleva mecánicos lo hiciera, el negocio de la relojería viviría un enorme apogeo. Por desgracia no es así. Entonces, ¿qué ocurre? ¿Es que ahora cada uno le hace el mantenimiento, despiece, limpieza y engrase a su reloj? ¡Ni muchísimo menos! Lo que ocurre ahora es que la mayoría que tiene mecánicos jamás lo llevará a un relojero, ni pisarán un taller de ese tipo en su vida, simplemente los lucen en algunas ocasiones (a veces dando igual si se atrasan o adelantan) o los cambian cada pocos años. Así está de floreciente -y esto sí que vive su apogeo- los mercados de segunda mano de relojería.

Y no lo olvidemos: aunque menos, un analógico de cuarzo también necesita ajustes, engrases y limpiezas, porque aunque no de una forma tan numerosa, sigue teniendo engranajes y sigue habiendo desgaste de sus piezas por estar en continuo movimiento.


| Preparación: CODE Intermedia | codeintermedia.com